Donald Trump generó polémica al declarar públicamente que considera un “privilegio personal” tener el honor de “tomar Cuba”.
El 16 de marzo de 2026, el presidente de Estados Unidos aseguró que podría hacerlo “de alguna forma”, ya sea “liberarla” o “tomarla”, insistiendo en que sería “algo bueno”.
Aunque no detalló un plan específico, describió a la isla como una “nación muy debilitada” y reiteró que, en su opinión, intervenir en Cuba sería positivo, reforzando la idea de que podría hacer “cualquier cosa” con el país caribeño.





Las afirmaciones de Donald Trump se producen en un momento crítico para Cuba, que actualmente se encuentra sumida en la oscuridad total.

Cuba, un sistema eléctrico en colapso
Las declaraciones de Donald Trump coinciden con un nuevo colapso total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) ocurrido el lunes 16 de marzo de 2026, el cual ha dejado a cerca de 10 millones de habitantes sin electricidad.
Este incidente representa el sexto apagón generalizado en los últimos 18 meses y ocurre apenas una semana después de otro corte masivo que afectó a seis millones de personas.

Causas de la crisis en Cuba y el factor Trump
La base de las afirmaciones de Donald Trump, según su propio testimonio, es la percepción de Cuba como una “nación muy debilitada”.
Esta debilidad es evidente en su infraestructura energética, la cual es obsoleta con más de 40 años de explotación y presenta un alto nivel de deterioro; actualmente, nueve de las dieciséis unidades termoeléctricas están fuera de servicio.
A este deterioro estructural se suma una aguda falta de combustible.
Cuba enfrenta un “bloqueo petrolero” que ha impedido el arribo de tanqueros desde principios de enero de 2026, obligando al gobierno a racionar gasolina y reducir servicios básicos.
En este contexto geopolítico, la administración de Trump ha jugado un papel determinante al intensificar las sanciones, cortar los envíos de petróleo desde Venezuela y amenazar con aranceles a otros proveedores.

Incertidumbre en Cuba
Mientras Donald Trump sugiere que su enfoque podría variar entre “liberarla” o “tomarla”, afirmando que podría hacer “cualquier cosa” que quisiera con la isla, el gobierno de Miguel Díaz-Canel ha activado protocolos de emergencia.
Sin embargo, las autoridades cubanas han advertido que la normalización del servicio eléctrico podría tardar horas o incluso días, en medio de un clima de creciente malestar social.
Donald Trump concluyó reforzando la idea de que intervenir en Cuba sería algo positivo, reiterando: “Eso sería bueno”.

