La salida del foco público de Adán Agusto era necesaria, aunque hay que ser claros y no confundir retiro con ruptura: Adán Augusto no se va del poder, se esconde. Abandona el escenario, pero no la operación. De nuevo simulación, engaño y burla.

Sigue siendo senador y como pieza central del obradorismo, continúa operando el control legislativo. Hay que tenerlo claro, la diferencia es de forma, no de fondo: tras bambalinas continuará articulando políticamente los designios del señor de Palenque.

Tienen por delante sacar —sin que le muevan ni una coma—, la reforma electoral impulsada por Andrés Manuel y defendida por la presidenta. Una reforma estratégica, que no busca fortalecer la democracia, sino asegurar el control del poder y blindar la impunidad.

En política, la forma es fondo. La salida de Adán Augusto de la coordinación del Senado no fue una decisión tomada en Palacio Nacional ni producto de una deliberación democrática entre los senadores de Morena. La decisión se tomó en Palenque.

En conferencia de prensa, el propio Adán Augusto afirmó que se trató de una decisión “pensada en lo individual”, pero “socializada con quien debía hacerlo”. Al buen entendedor, pocas palabras.

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No fue por los señalamientos

Su salida no obedece a los graves señalamientos que pesan sobre él, particularmente los vínculos de su exsecretario de Seguridad en Tabasco, Hernán Bermúdez, con el crimen organizado. Ese historial, no fue un problema. La decisión es puro cálculo político: bajar la presión mediática, preservar intacta la estructura de control y operar sin reflectores la agenda prioritaria del obradorismo.

También fue enfático en asegurar que su salida no tuvo nada que ver con la presidenta Sheinbaum ni fue una decisión colegiada del grupo parlamentario: la estructura interna, la conducción política de la bancada y la agenda legislativa seguirán intactas.

Un relevo de utilería y lealtad como moneda

El relevo formal recayó en Ignacio NachoMier, un soldado disciplinado del obradorismo que no variará ni un milímetro de las instrucciones que, en los hechos, seguirá recibiendo de Adán Augusto.

El propio Mier, al asumir la coordinación reconoció que los “buenos resultados legislativos” no habrían sido posibles sin la “habilidad y talento político” de López Hernández y anunció que no habrá cambios en la estructura técnica ni en el equipo heredado. Coordinador de nombre, mono de ventrílocuo en los hechos.

La decisión fue respaldada unánimemente por el grupo parlamentario de Morena. Nadie protestó, nadie cuestionó, nadie se salió del guion. La disciplina fue total.

Corral, la humillación

Otro ejemplo de lealtad automática lo ofreció Javier Corral, exgobernador panista de Chihuahua, senador de Morena y presidente de la Comisión de Justicia, ironía difícil de ignorar: Corral arrastra investigaciones de la FGR por presunto peculado cercano a los 99 millones de pesos, indagatorias por enriquecimiento ilícito y una orden de aprehensión que no pudo ejecutarse en agosto de 2024, cuando la Fiscalía capitalina se negó a colaborar. Lo único que prosperó fue una inhabilitación por un año dictada en septiembre de 2024. Aun así, hoy preside la Comisión de Justicia.

Desde su cuenta de X, Corral salió a defender a Adán Augusto con entusiasmo, calificándolo como “político profesional”, “operador eficaz” y “leal a la 4T”; lealtad, que, como la impunidad, se premia.

Como en la mafia siciliana, el respaldo fue total. Beatriz Mojica, Cynthia López, Ricardo Monreal y otros actores clave cerraron filas y la línea bajada desde Palenque se cumplió sin fisuras.

Mientras tanto, desde los sótanos del aparato de comunicación ligado al expresidente, se intentó vender la narrativa de que la salida obedecía a su historial negro. Una versión que no convence a nadie y que se desploma cuando personajes con expedientes similares siguen operando sin consecuencias.

El objetivo

Claramente de lo que se trata es de bajar el ruido, asegurar la impunidad y aprobar la reforma electoral. El problema es que la simulación ya no engaña y, cuando la narrativa fracasa, queda la imposición.

Todo indica que los próximos meses no estarán marcados por el consenso, sino por el uso descarnado del poder. Ahí radica el verdadero engaño… Y la burla.

X: @diaz_manuel