El problema de Claudia Sheinbaum no es romper con López Obrador. Es corregir sus errores antes de que ya no tenga dinero para hacerlo.

El artículo 69 constitucional obliga a la presidenta a informar sobre el estado que guarda la administración pública. No a organizar un acto de propaganda.

Todos los gobiernos presumen sus logros y esconden sus fracasos. Pero la 4T llevó esta práctica a otro nivel: el informe dejó de ser rendición de cuentas para convertirse en un instrumento de propaganda, movilización y campaña permanente.

Después de ocho años gobernando, seguir culpando a Zedillo, Calderón, Peña Nieto y al “neoliberalismo” ya no explica nada. Es una coartada.

Dos Bocas resume perfectamente el problema.

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Fue diseñada para procesar 340 mil barriles diarios. En junio de 2026 procesó alrededor de 141 mil: apenas 41% de su capacidad. Mientras que México sigue importando una parte importante de las gasolinas que consume.

Pero en el informe no escuchamos esas cifras. Escuchamos “soberanía energética”.

Lo mismo sucede con Pemex.

El gobierno presume una reducción de alrededor de 20 mil millones de dólares en su deuda, pero omite explicar los recursos extraordinarios que el Estado ha tenido que inyectarle a la paraestatal mediante aportaciones de capital, estímulos fiscales y otros apoyos.

Pemex pasó de financiar al gobierno a necesitar que el gobierno la financie.

Y ahí está el verdadero problema que el informe evade: el dinero se está acabando.

Pensiones y programas sociales absorben cantidades crecientes del presupuesto. Pemex necesita recursos. CFE necesita inversión. Las obras heredadas necesitan subsidios. El costo financiero de la deuda aumenta.

¿Con qué dinero se reconstruirá el sistema de salud?

¿Con qué dinero se harán carreteras, infraestructura eléctrica, obras de agua, puertos y logística?

¿Con qué dinero se impulsará el crecimiento?

También se debería informar qué sucede con los proyectos faraónicos que están subsidiados, generan pérdidas multimillonarias y cuyos beneficios sociales están lejos de justificar su costo.

Ya hablamos de Dos Bocas. Pero ahí está también el Tren Maya, que además de sufrir descarrilamientos y suspensiones en sus corridas, cuando funciona lo hace a una velocidad promedio 50% inferior a la planeada. Ha tenido que suspender tramos por inundaciones en las vías, riesgos de deslaves y otras fallas. Además, cada pasajero recibe un subsidio que supera ampliamente el precio de su boleto.

Ahí están también el AIFA, el AICM y el Aeropuerto de Tulum: enormes inversiones públicas con niveles de operación que difícilmente justifican su costo y que siguen representando una carga para el erario.

Y qué decir del capricho de Mexicana de Aviación. El gobierno presume que movilizó a un millón de pasajeros.

Lo que no dijo es que la aerolínea gasta sustancialmente más de lo que ingresa. Actualmente registra pérdidas promedio de entre 2.5 y 2.8 millones de pesos diarios. En 2025, sus ingresos ascendieron a 462 millones de pesos, pero sus costos alcanzaron 1,403 millones, dejando pérdidas por 941 millones. A junio de 2026 obtuvo ingresos por 270 millones de pesos frente a gastos por 783 millones, acumulando una pérdida de 513 millones.

Tampoco informó sobre el curso de la demanda de SAT Aero Holdings, empresa estadounidense anteriormente llamada Petrus Aero Holdings, que firmó un contrato millonario con la Sedena para la renta de diez aeronaves Boeing 737-800 y la prestación de servicios integrales, que incluían mantenimiento, seguros, adiestramiento, contratación de pilotos y tripulaciones de cabina.

La empresa inició un litigio ante una corte del Distrito Sur de Nueva York, donde reclama el pago de 15 mil millones de pesos —aproximadamente 840 millones de dólares— por supuestos incumplimientos contractuales relacionados con el arrendamiento de las aeronaves.

Ese debería ser el centro de la discusión nacional y no si Claudia rompe, se distancia o se toma una fotografía con López Obrador.

Sheinbaum ya demostró que puede corregir mucho de lo que heredó de su antecesor.

El ejemplo más evidente es la política de “abrazos, no balazos”, sustituida en los hechos por inteligencia, persecución y combate al crimen. En seguridad, además, se han presentado resultados que permiten evaluar dónde las estrategias han sido eficientes, dónde necesitan mejorar y dónde han fallado, sin dogmas ni “otros datos”.

También ha comenzado a rectificar otros dogmas que parecían intocables.

Ahora falta corregir el más peligroso: una política económica que reparte y subsidia mucho más rápido de lo que la economía crece.

Y existe otro problema: cada vez tenemos menos instrumentos independientes para comprobar lo que el gobierno dice. Desaparecieron o fueron debilitados organismos como el Coneval, la CRE y la Comisión Federal de Competencia.

El gobierno de los “otros datos” genera la cifra, interpreta la cifra, la convierte en propaganda y después celebra su propio resultado imaginario.

Eso no es rendición de cuentas. Es manipulación.

Claudia Sheinbaum no necesita romper con López Obrador. Necesita gobernar para México, no para cumplir caprichos.

Necesita romper con sus errores.

Y hacerlo pronto, porque corregir cuesta dinero.

Y cada vez queda menos.

X: @diaz_manuel