Algo ocurre en los niveles más altos de la Cuarta Transformación conforme avanzan las investigaciones y los señalamientos provenientes de Estados Unidos, se comienzan a observar movimientos que evidencian una preocupación creciente.
Cada vez más versiones apuntan a que diversos personajes cercanos al poder buscan construir rutas de protección ante la aparición de eventuales investigaciones relacionadas con presuntos vínculos con organizaciones criminales. Algunos intentan acercamientos discretos con autoridades estadounidenses y otros ya exploran alternativas políticas fuera de Morena.
La vieja frase de que las primeras en abandonar un barco que se hunde son las ratas cobra vigencia cuando la disciplina interna se resquebraja y son muchos los que no están dispuestos a pagar los costos de defender hasta las últimas consecuencias a Andrés Manuel López Obrador.
Las grietas
La decisión del Partido Verde Ecologista de México de tomar distancia de Morena ya era perceptible desde hace meses. Ahora, el Partido del Trabajo parece recorrer una ruta similar. Al mismo tiempo, dentro del propio movimiento se empiezan a observar señales de dispersión y reacomodo.
El guion parece dejar de funcionar. Antes no importaban los señalamientos, denuncias o las versiones periodísticas que vinculaban a distintos actores políticos con organizaciones criminales, pero el costo de respaldar a Rocha Moya ha sido alto y se refleja en una caída drástica en la imagen de la presidenta Sheinbaum, no solo en las encuestas, sino en lugares públicos.
El escenario comenzó a cambiar cuando se conocieron detalles de las investigaciones y las solicitudes de extradición relacionadas con funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, y la entrega voluntaria de tres exfuncionarios de alto nivel vinculados a la administración sinaloense a autoridades estadounidenses, lo que terminó por encender las alarmas.
Por una sencilla razón, la información que puedan aportar a las autoridades norteamericanas. Un nombre conduce a otro, una declaración abre nuevas líneas de investigación y puede modificar su alcance.
Circula una versión que se atribuye a Palenque, con respaldo de Palacio Nacional, de una instrucción clara: si cae uno, caerán todos. Bajo esa lógica, la prioridad sería garantizar protección e impunidad absoluta y evitar que los involucrados comparezcan ante autoridades mexicanas o estadounidenses.
El principio del sálvese quien pueda
La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, reconoció que perdió su visa estadounidense y sobre su exesposo, Carlos Torres, pesan señalamientos relacionados con lavado de dinero y posibles nexos el crimen organizado.
El periodista Héctor de Mauleón difundió un audio en el que supuestamente se escucha a la gobernadora buscando acercamientos para que se reconsidere su situación migratoria mediante intermediarios con instancias estadounidenses. En la conversación se menciona incluso a Michael Nadler, exfiscal del Distrito Sur de Florida conocido por participar en el caso contra Alex Saab, operador financiero del régimen venezolano de Nicolás Maduro.
Otros gobernadores también han sido mencionados. Alfonso Durazo y Américo Villarreal también aparecen recurrentemente en versiones periodísticas y rumores políticos que alimentan la percepción de que las indagatorias podrían alcanzar a más integrantes de la 4T.
La preocupación al interior del movimiento es evidente. Basta con que uno de los involucrados decida colaborar plenamente para que una eventual cadena de testimonios provoque efectos políticos imprevisibles. Como en una pirámide de naipes, la caída de una pieza puede comprometer toda la estructura.
El liderazgo de AMLO
Por otro lado, está el deterioro de la imagen pública de López Obrador. Recientemente volvió a circular una entrevista del escritor Carlos Monsiváis en la que describió al entonces dirigente como un político dominado por ambiciones desmedidas y una peligrosa concentración de poder.
También se han retomado advertencias formuladas años atrás por Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, quien expresó preocupación sobre el rumbo económico que podría tomar México bajo un proyecto político similar al venezolano.
Y apareció el adelanto del libro del exembajador estadounidense en México, Ken Salazar, donde relata desacuerdos y tensiones que sostuvo con López Obrador durante su gestión diplomática.
Todo contribuye a la idea de que la protección política construida durante años comienza a debilitarse y la historia demuestra que los proyectos construidos alrededor de liderazgos muy concentrados suelen enfrentar dificultades cuando aparecen riesgos judiciales o amenazas externas.
En ese escenario la lógica cambia rápidamente. Quienes antes defendían comienzan a privilegiar su supervivencia. Eso es precisamente lo que parece estar ocurriendo.
Gobernadores, legisladores, funcionarios y antiguos aliados empiezan a prepararse para lo que hace apenas unos años parecía impensable. Algunos toman distancia, otros moderan sus discursos y varios buscan construir salidas propias.
¿Cuántos estarán dispuestos a asumir los costos de una lealtad incondicional? Y ¿cuántos optarán por el camino más antiguo de la política?: salvarse antes de que el barco termine de hundirse.
X: @diaz_manuel





