“Sale Niño Verde ganón con la 4T”. Esta es una nota de Reforma redactada con ganas de amarrar navajas entre los tres partidos de la alianza en el poder: Morena, PT y Verde.
Según eso, de las 17 gubernaturas en disputa en 2027, el Verde logró las candidaturas de Jasmine Bugarín (Nayarit), Eugenio Segura (Quintana Roo), Manuel Cota (Baja California Sur) y, sin alianza con Morena, en San Luis Potosí irá con Ruth González.
Pienso que el hijo de Leonel Cota, un histórico del movimiento de izquierda, se identifica mucho más con Morena que con el Verde, pero no es el tema hoy.
¿El ganón para 2027 ha sido Jorge Emilio el Niño Verde González? Sí, pero no el único ni el de más futuro.
Jorge Emilio, se dice, es el dueño del partido. Tristemente, hay institutos políticos que funcionan desde sus orígenes como empresas familiares: el mencionado Verde; el PT, cuyo accionista principal es Alberto Anaya, y Movimiento Ciudadano, que tiene como propietario a Dante Delgado.
El PRI, por autoritario que haya sido, nunca tuvo accionistas, sino dirigentes políticos. Cada sexenio cambiaba el mando en las altas estructuras priistas. Pero desde hace unos años, en el peor momento de su historia, el priismo tiene un dueño, Alejandro Alito Moreno, quien se robó las ruinas del partido.
Al Niño Verde hay que reconocerle su principal mérito: a diferencia de Anaya (PT) y Dante (MC), no opera directamente en la política nacional, sino que ha delegado la tarea en un exgobernador de Chiapas, Manuel Velasco. Y este ha dado resultados, sobre todo a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Si el Partido Verde logró tantas posiciones, el mérito de la operación política —como en la reciente reforma sobre la doble nacionalidad— corresponde a otro niño, bastante más joven: Manuel Velasco.
Jorge Emilio ya lleva demasiados años siendo el Niño Verde. Nació en 1972 y empieza a parecerse a Chabelo. El Niño de Chiapas es ocho años menor.
Los políticos de Chiapas son muy hábiles. El actual gobernador, Eduardo Ramírez Aguilar, está haciendo las cosas bastante bien en esa entidad tan compleja.
Con Ramírez Aguilar se recuperó la serie —era de dos, interrumpida por Rutilio Escandón— de buenos gobernadores chiapanecos recientes. El primero, Juan Sabines (2006-2012), quien corrigió el desastre que heredó de Pablo Salazar Mendiguchía (2000-2006). Sabines dejó el cargo en manos de Manuel Velasco Coello (2012-2018), quien en su momento logró una votación récord.
Velasco supo dar el salto y se convirtió en el principal operador nacional del Verde, que gracias a él se ha mantenido sin vacilaciones en la alianza de la 4T.
Velasco no ha estado exento de cuestionamientos —algunos muy importantes—. De su quehacer político dependerá superarlos para seguir avanzando. Por lo pronto, está en la lista de personajes a quienes podría recurrir la presidenta Sheinbaum en caso de necesitar especialistas en negociaciones políticas difíciles.
Velasco, por cierto, ha enfrentado oposición interna: la del senador Luis Armando Melgar, leal a Ricardo Salinas Pliego. Un logro del Niño de Chiapas ha sido mantener a Melgar lejos del debate.
Otra nota publicada acerca del éxito del Verde en las candidaturas de 2027 asegura que los puros y duros de Morena decidieron empoderar al PVEM para perjudicar a Adán Augusto López, Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard. ¿Será?
Eso es especulación. Lo verificable es que el Verde no solo podría ganar varias gubernaturas: también suma entre sus activos políticos a Omar García Harfuch.
García Harfuch no milita en el Verde ni en ningún partido. Su padre y su abuelo estuvieron muy ligados al viejo PRI, pero Omar no se ha comprometido con estructuras partidistas.
Su única elección la ganó en 2024. Llegó al Senado en la fórmula de la coalición Morena-PVEM-PT en la Ciudad de México, junto con Ernestina Godoy. El Verde hizo especialmente suya la candidatura de García Harfuch: lo promovió abiertamente como “su” candidato a senador. No es un dato menor.
¿El reparto de las candidaturas para 2027 ha sido una derrota de Ebrard? No lo sé. Marcelo viene de derrota en derrota desde hace tiempo. Ha realizado, eso sí, un buen trabajo en las negociaciones comerciales con Estados Unidos, y eso podría darle nueva vida política. Está por verse.
¿Derrota de Adán Augusto? Dadas sus circunstancias, si evita problemas legales mayores podría darse por bien servido.
¿Monreal? Dejó de ser relevante en las grandes disputas nacionales. Su destino es la jubilación.
Si la presidenta de México necesitara cambios en la alineación del equipo, tiene de dónde elegir. Un caso notable es el titular del Instituto Nacional de Migración, Sergio Salomón Céspedes, quien gobernó muy correctamente Puebla. Hay gente en el gabinete para enroques, como Leticia Ramírez, secretaria de Bienestar, y no pueden quedar fuera de la lista las dos dirigentes de Morena, Ariadna Montiel y Citlali Hernández.
Desgraciadamente, en la reserva estratégica de talento político la presidenta Sheinbaum no cuenta con los gobernadores y las gobernadoras salientes, ya que las figuras más destacadas de este grupo han caído en problemas de imagen gravísimos.
Fuera de Morena, para apoyar a la mandataria en la segunda parte de su sexenio, el único con visibilidad y resultados —aunque deberá superar cuestionamientos que lo afectan más por su militancia en el Verde que por su biografía— es Manuel Velasco.
Es notable el contraste del Verde operado por Velasco con el Partido del Trabajo de Alberto Anaya. Al PT le fue mal en el reparto de candidaturas de 2027. La explicación es bastante sencilla: no tiene un negociador político de primer nivel.


