El cambio es la ley de la vida. Y quienes miran solamente al pasado o al presente se perderán el futuro.

John F. Kennedy, presidente 35º de los Estados Unidos

En la medida en que el proyecto lopezobradorista enfrenta cuestionamientos por corrupción, ineficiencia administrativa y permanencia de prácticas políticas asociadas al viejo priismo, algunos de quienes construyeron durante décadas aquel sistema, buscan conservar espacios que recuperaron dentro del nuevo escenario político.

No es casual que oscuras figuras provenientes de las estructuras que llevaron al poder a AMLO aparezcan ahora en la construcción de una posible alianza opositora. Con lo cual ante la caída de Morena pretenden evitar la llegada de una corriente democrática que busque modificar de fondo el modelo de poder que construyó López Obrador.

Beltrones y las alianzas “antinatura”

En este escenario aparece Manlio Fabio Beltrones, uno de los políticos priistas que ha estado presente en la mayoría de las disputas y transformaciones políticas de las últimas décadas.

Su trayectoria está vinculada con personajes de distintas corrientes y generaciones como Ricardo Monreal, José Murat, Dante Delgado, Alberto Anaya y Ricardo Anaya.

Beltrones fue un opositor a los cambios impulsados por Luis Donaldo Colosio y Ernesto Zedillo, y frente a las reformas estructurales de Enrique Peña Nieto.

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En 2015, Beltrones cuestionó las coaliciones electorales entre PAN y PRD, argumentando que subordinaban la identidad ideológica y los programas partidistas al objetivo de ganar elecciones. Llegó a calificarlas como una alianza antinatura.

Al final, el resultado electoral de 2016 fue particularmente adverso para el PRI: perdió siete de las 12 gubernaturas que estaban en disputa. Beltrones dejó la dirigencia nacional después de esos resultados y habló de una explicación “multifactorial”, en la que incluyó desde el desgaste de algunas administraciones y los excesos de determinados políticos hasta el rechazo ciudadano a algunas reformas del gobierno de Peña, incluso mencionó el voto de sectores inconformes con las reformas educativa y hacendaria, además de la oposición al PAN y el PRD.

Del rechazo al frente común

Sin embargo, en septiembre de 2026, Beltrones llamó públicamente a las fuerzas opositoras a construir un frente común rumbo a las elecciones de 2027.

En su planteamiento incluye al PRI, PAN, Movimiento Ciudadano y otras fuerzas políticas.

“Yo creo que lo más importante, si no quieren aliarse o coaligarse, es generar un frente, un frente común ante lo que está sucediendo”, sostuvo. Y agregó que “es imposible cerrar los ojos y decir que no se necesita que vayamos juntos a una competencia electoral”.

El cambio de posición es evidente. Ahora considera indispensable caminar juntos.

Sin embargo, el cambio del experimentado político muestra que el problema no es la alianza, sino en para qué se quiere construir.

Su propuesta no implica necesariamente un cambio hacia la estructura de gobierno que AMLO impulsó.

Porque si la oposición pretende recuperar instituciones, contrapesos y organismos autónomos debilitados o reformados durante la 4T, tendría que explicar con claridad qué piensa hacer con esas estructuras.

No basta con decir que hay que derrotar a Morena. ¿Qué se va a hacer con la reforma judicial?, ¿qué papel tendrá nuevamente el INE?, ¿qué ocurrirá con los organismos autónomos?, ¿cómo se garantizará la independencia de la procuración de justicia?, ¿qué instituciones deben recuperarse y cuáles deben reformarse?

¿La propuesta es cambiar a quiénes administran el gobierno o cambiar el sistema?

El riesgo del gatopardismo es precisamente ese: que todo cambie para que en el fondo todo siga igual.

Que el cambio incluya siglas, discursos y colores, pero que permanezcan las mismas prácticas, operadores y la misma concentración del poder.

Beltrones conoce perfectamente el valor de las alianzas. Durante años negoció desde el Congreso con otras fuerzas políticas para construir mayorías y sacar adelante reformas y aunque antes lo rechazó, ahora plantea que la oposición debe caminar junta.

La pregunta es ¿qué quieren hacer con el país una vez que estén juntos?

¿Conservar intacta la estructura de poder construida durante el lopezobradorismo?

Entonces estaríamos frente al viejo sistema aprendiendo, otra vez, a cambiar de nombre.

Y eso se llama: gatopardismo.

@diaz_manuel