“Cualquiera que sea el pretexto que demos a nuestras aflicciones, a menudo solo el interés y la vanidad las causan”.

François de La Rochefoucauld, Máximas

“Rencor, tengo miedo de que seas amor”.

Luis César Amadori, Rencor

Propongo una reflexión: si Morena hubiera elegido a Tatiana Clouthier para encabezar su proyecto en Nuevo León, ¿habría nacido “Todos con Conciencia”? No podemos saberlo. Lo que sí sabemos es que la conciencia llegó después de que la coordinación quedó en manos de Clara Luz Flores. La secuencia no prueba sus motivos, pero invita a examinarlos.

Tatiana acusa al partido de haberse apartado de los valores del movimiento, anuncia una agrupación ciudadana y asegura que no busca cargos. ¡Ja! ¡Acababa de competir por uno! Puede haber cambiado de propósito; falta explicar por qué los principios se volvieron motivo de ruptura precisamente después de la derrota... El asunto merece algo más que un tango de despecho: permite examinar cómo funciona la lealtad dentro de la 4T.

Hay dos Tatianas en esta historia. La que en 2018 ayudó a volver presentable a López Obrador ante sectores que desconfiaban de él y la que ahora exige que Morena sea lo que ella ayudó a anunciar. La primera vendió confianza. La segunda reclama la garantía. Entre ambas queda un país que no puede devolver el producto.

Su apellido tuvo utilidad política. Una Clouthier coordinando la campaña de López Obrador ofrecía una señal de apertura hacia antiguos adversarios. Después fue diputada y secretaria de Economía. Mi lectura es que Morena aprovechó ese capital para ensanchar su legitimidad y ella para construir su trayectoria dentro del proyecto. El asunto es que Tatiana parece haber confundido su aportación con un derecho permanente a decidir.

No le reprocho que haya dejado el PAN: lo hizo en 2005 y nadie está obligado a heredar militancias. Le reprocho haber prestado el prestigio de una tradición de lucha democrática a un proyecto que concentra el poder. El problema no es que Maquío tuviera una hija con otras ideas; es que ella quiera cobrar coherencia después de haber ayudado a legitimar tantas contradicciones.

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Hoy cuestiona que Clara Luz represente los valores del movimiento. Perdón, señora: ¡había motivos para cuestionarla mucho antes! En 2021 terminó cuarta en la elección de Nuevo León; ese año se difundió un video de su conversación con Keith Raniere, fundador de NXIVM, que ella acabó reconociendo tras haber negado conocerlo. Morena decidió volver a apostar por ella.

Pero eso permite discutir su competitividad y los criterios del partido; no demuestra que Tatiana tuviera derecho a la coordinación. Precisamente ahí está el punto que su protesta debe resolver. Si hubo irregularidades, corresponde documentarlas. Si cuestiona el perfil elegido, debe precisar qué lo hace incompatible con los principios que invoca. Pero perder una encuesta no convierte automáticamente a una aspirante en víctima de una traición. Ni transforma su aspiración frustrada en mandato ciudadano.

Su soberbia política, a mi juicio, consiste en presentarse como reserva moral del movimiento; su ingenuidad, en esperar que ese título obligue a la dirigencia. En Morena, el agradecimiento no constituye un mecanismo de selección. Tatiana ya debería saberlo.

La escena que mejor lo resume ocurrió el 6 de octubre de 2022, hace exactamente cuatro años. Tatiana anunció su renuncia a Economía, se acercó a abrazar a López Obrador y él no correspondió el gesto. Una imagen no demuestra una traición, pero sirve como metáfora de la reciprocidad que ella esperaba. Después siguió trabajando para el mismo proyecto.

Ahora protege a Claudia Sheinbaum de su reproche. El partido se equivoca; la presidenta queda a salvo. Su hermano Manuel ya cuestionó esa separación y sugirió intervención presidencial, algo que no puede darse por probado. Pero la pregunta política sigue en pie: ¿cómo denuncia Tatiana la degradación del movimiento sin revisar su confianza en quienes lo conducen? Su inconformidad tiene un techo muy conveniente.

Sheinbaum respondió el lunes 5 de octubre que tiene buena opinión de ambas, defendió las encuestas y dejó la controversia al partido. Tatiana recibió consideración pública; Clara Luz conservó la coordinación. Está visto que el cariño presidencial tampoco venía con candidatura incluida.

Ahí asoma una regla del sistema: el prestigio personal sirve para atraer electores, pero no compra autonomía frente a la dirigencia. El apellido abre puertas; no entrega las llaves. Tatiana ayudó a legitimar esa maquinaria y ahora protesta por el lugar que le asignó.

Yo doy por perdido Nuevo León para Morena: es mi pronóstico, no un resultado anticipado. Veo una apuesta vulnerable al reciclar a una candidata derrotada mientras crecen los agravios entre aspirantes. Mi hipótesis es que Morena puede terminar favoreciendo a Movimiento Ciudadano, por cálculo o por torpeza. Veo una decisión de Morena que puede beneficiar a quien ya gobierna el estado. Tatiana haría bien en mirar también quién gana con la disputa. No se vale ser ingenua una vez más.

Tatiana tendrá una forma de demostrar que su conciencia va más allá del cargo: sostener sus objeciones aunque le ofrezcan otro. La reto.

Si la oferta pretende comprar su silencio, rechazarla. Hasta entonces, su denuncia deja una sospecha bastante menos heroica.

A la tía Tatis la traición no le resultaba intolerable. Le resultaba intolerable quedar del lado que la recibe.

Giros de la Perinola

1. Waldo Fernández respalda a Clara Luz y pide escuchar a Tatiana. Busca contener la fractura: darle audiencia a la inconforme sin reabrir la competencia. La unidad también consiste en administrar agravios y en aprender a tragárselos.

2. El PT descartó postular a Tatiana y mantiene a Jesús Elizondo como su aspirante; además, pide medirlo en una encuesta frente a Clara Luz. No es una sanción moral a la “traidora”: es otro partido cuidando su espacio. Ni el despecho consigue candidatura automática.

3. Andrea Chávez recibió la coordinación municipal de Morena en Ciudad Juárez después de perder la estatal de Chihuahua. Aún no es una candidatura formal a la alcaldía. Políticamente, sí ofrece una salida a su grupo. La comparación con Tatiana deja una pregunta: ¿qué pesa más en la reconciliación morenista, los servicios prestados o el costo de dejar a alguien fuera?