“Aunque esto sea locura, hay método en ella”.
William Shakespeare, Hamlet
Morena eligió para Nuevo León a la mujer que ya perdió Nuevo León… Clara Luz Flores quedó cuarta en 2021, con alrededor de 14% de los votos. Cinco años después, la dirigencia volvió a entregarle la coordinación que antecede a la candidatura. Se llama perseverancia cuando uno insiste en aprender; cuando insiste en repetir el experimento, quizá se llama política...
En Sonora, el mismo día, eligió a Lorenia Valles sobre Javier Lamarque y Célida López. Allá no parece una renuncia anticipada a ganar: Valles es la apuesta asociada al gobernador Alfonso Durazo, también presidente del Consejo Nacional de Morena.
En NL, en cambio, Morena ha puesto al frente a una candidata con derrota comprobada, un pasado priista largo y el recuerdo de aquel video con Keith Raniere que convirtió su campaña anterior en una clase pública sobre el costo de negar lo que luego aparece en pantalla. ¿Por qué tomar dos decisiones aparentemente tan distintas en dos estados que se comunican electoralmente?
He sostenido que Sonora y Nuevo León forman un solo tablero. Antonio Astiazarán quiere suceder a Durazo; Adrián de la Garza quiere suceder a Samuel García; Luis Donaldo Colosio Riojas puede competir en cualquiera de los dos estados. Con una decisión, Colosio no cambia solo una boleta: altera las dos. Y Mariana Rodríguez, posible carta sucesoria de Movimiento Ciudadano en Nuevo León, está esperando saber en cuál de los tableros caerá la ficha naranja.
Mi primera hipótesis es incómoda: a Morena podría resultarle más útil conservar una fuerza negociadora en Nuevo León que apostar todo a ganarlo. Clara Luz cuenta con el entramado político de Escobedo y de Abel Guerra; puede reunir votos, operar territorio y sentarse a negociar. Que esos votos alcancen para la gubernatura —que no alcanzan, al menos ni limpiamente—es otra cuestión. En 2021 no alcanzaron ni para el podio.
La pregunta, entonces, es si fue escogida para vencer o para impedir que otro gane con demasiada facilidad.
¿A quién le estorbaría más un tercer competidor? Si Adrián logra concentrar al PRI y al PAN, Morena podría fragmentar el voto que rechaza a MC y, de manera indirecta, facilitar el camino de Mariana. No haría falta un pacto firmado bajo la mesa: bastaría con que ambos partidos entendieran que su adversario prioritario es Adrián. Esta es una conjetura, no la noticia de una alianza. Y tiene un límite evidente: Mariana perdió precisamente frente a De la Garza la alcaldía de Monterrey en 2024. Repetir ese duelo a escala estatal dista de garantizarle una revancha…
Hay otra lectura, quizá más plausible: Morena escogió a Clara Luz porque prefirió no desmontar una maquinaria interna para favorecer a Tatiana Clouthier o al senador Waldo Fernández. Andrés Mijes, alcalde de Escobedo, también quedó fuera. La famosa “unidad” consiste ahora en pedirles a todos que trabajen para la persona por la que competían, mientras la dirigencia se reserva el derecho de explicar después cuánto pesó cada encuesta. Es una modalidad muy refinada de participación: te invitan a correr y luego te informan quién tenía las llaves del estadio.
Tatiana ya dio su respuesta, y fue mejor que un comunicado de ruptura. Le preguntaron si respaldaría a Clara Luz y respondió que acompaña el proyecto de Claudia Sheinbaum. No anunció mudanza de partido ni otra candidatura. Pero entre respetar un resultado y hacer campaña por su beneficiaria hay una distancia que cabe entera en esa frase. ¿Qué le ofrecerán para recorrerla? No sé si algo. Sí sé que ayer se negó a regalarles la fotografía verbal que buscaban.
También conviene mirar el costo reputacional que Morena decidió volver a cargar. Clara Luz negó su relación con Raniere antes de que circulara el video de una entrevista con él; aquél fue un hecho de la campaña de 2021, no una sentencia penal contra ella. Abel Guerra tampoco es un accesorio biográfico: es un operador con historia propia en la política de Nuevo León. Si Morena presume que eligió a su figura más competitiva, tendrá que explicar por qué cree que esta vez la memoria pública y los adversarios electorales se tomarán el año sabático.
Hay algo más que no se debe despachar con una sonrisa: se rumora, cada vez con mayor insistencia, sobre posibles indagatorias de la DEA estadounidense que alcanzarían al entorno de Clara Luz y Abel Guerra. Yo no tengo un expediente público ni una imputación que pueda atribuirles. Es un rumor, y lo planteo como tal. Pero si llegara a traducirse en una acción de Estados Unidos, no sería solo un golpe a una candidata: dejaría a Morena defendiendo en Nuevo León la apuesta que ya perdió una vez y obligaría a Sheinbaum a explicar, frente a todo el país, cómo pasó su filtro para gobernar un estado fronterizo. La dirigencia puede pedirles unidad a Tatiana, Waldo y Mijes; no puede exigirle a Washington que respete la viabilidad de su candidata…
En Sonora, la lógica se invierte. Lorenia Valles no es un nombre puesto para acompañar a la oposición hasta la meta. Durazo busca una sucesión que preserve su estructura y su influencia. Además, el siguiente gobierno sonorense durará solo tres años: se votará otra vez en 2030, al mismo tiempo que la presidencia. Quien gane en 2027 administrará una gubernatura breve, pero ocupará la silla de salida para la elección nacional. Es menos una despedida de Durazo que la compra de una opción sobre 2030.
Ahí entra Colosio. Si MC lo manda a Sonora por su cuenta, puede quitarle a Astiazarán los votos necesarios para que Valles gane sin necesidad de ampliar la base morenista. Es la versión más cómoda para Durazo: Toño y Colosio se disputarían la alternativa mientras Morena se quedaría con el gobierno. Pero si Colosio consiguiera articular una suma real con otras fuerzas —o si su presencia atrajera electores que Valles daba por propios—, dejaría de ser el divisor útil para convertirse en el problema principal. Por eso la sola frase “Colosio en Sonora” no describe una estrategia: depende de con quién, contra quién y con qué estructura.
Si Colosio permanece en Nuevo León, Mariana tendría que convivir con otro aspirante naranja de peso y Adrián podría enfrentar una oposición a tres bandas. A Morena, sin embargo, le quedaría en Sonora un adversario menos para dividir a Astiazarán. ¿Quiere realmente el oficialismo atraer a Colosio hacia Nuevo León para proteger a Valles? Puede ser; no encuentro una operación demostrada que lo pruebe. Lo que sí es verificable es el incentivo cruzado: Morena no puede evaluar la rentabilidad de Clara sin conocer el destino de Colosio, ni la de Lorenia sin medir el mismo movimiento.
Y si Colosio compite en Sonora, ¿qué pitos toca Lorenia Valles? Todos los que le permita la desunión de sus contrarios. Tiene al gobernador, a la estructura oficialista y una candidatura temprana. También carga con el desgaste de ese mismo gobierno y con una peculiaridad que suele esconderse detrás del apellido Colosio: Durazo fue secretario particular de Luis Donaldo Colosio Murrieta. El gobernador ya se metió públicamente en una disputa con el hijo. En una campaña, el pasado que se intenta administrar puede acabar votando por su cuenta.
En agosto escribí que Adrián, Astiazarán y Colosio eran tres aspirantes para dos gubernaturas. Ayer Morena agregó dos piezas a aquel juego de sillas. La oposición tiene la posibilidad de medir las dos elecciones juntas y negociar con base en esa aritmética; también tiene la conocida posibilidad de declararse invencible por separado y perder en compañía. Morena, mientras tanto, no parece haber elegido el mismo tipo de candidata en ambos estados: en Sonora designó a quien debe conservar el poder; en Nuevo León, a quien puede hacer que el poder sea negociable.
Me preguntan si Morena decidió perder Nuevo León. Yo preguntaría algo peor: ¿cuánto estaría dispuesta a perder ahí con tal de decidir quién lo gana, mientras se asegura de no perder Sonora? Clara Luz y Lorenia Valles no son dos respuestas aisladas. Son una sola apuesta con dos boletas. Si Colosio, Adrián y Astiazarán no entienden eso, Morena podrá darse el lujo más obsceno de la política: perder una elección y cobrar la victoria.






