La promesa con la que la Cuarta Transformación llegó al poder era sencilla de entender: acabar con los privilegios, desterrar la corrupción y demostrar que el servicio público era una vocación, no un negocio. Sin embargo, ahora que se conoce el patrimonio de Alejandro Gertz Manero, uno de los funcionarios más poderosos y controvertidos del régimen, el discurso se cae a pedazos.
En su declaración patrimonial, hecha pública luego de asumir el cargo de embajador de México en el Reino Unido, exhibe una riqueza difícil de explicar: trece inmuebles, entre ellos diez casas, un edificio, un departamento y un terreno; vehículos de lujo, incluidos dos Rolls-Royce; joyas valuadas en más de 18 millones de pesos; obras de arte y cuantiosas inversiones inmobiliarias.
Durante los años que encabezó la Fiscalía General de la República, esa información permaneció oculta gracias al régimen especial que protegía las declaraciones patrimoniales de los fiscales.
Poder político y acumulación patrimonial
La carrera de Gertz Manero comenzó durante el sexenio de Luis Echeverría, como responsable de la llamada Operación Cóndor, diseñada para contener movimientos de izquierda. La historiadora Adela Cedillo, especialista en la guerra sucia y la lucha contra el narcotráfico, afirma que su participación estuvo marcada por acciones de represión y tortura contra campesinos y guerrilleros durante la década de los setenta.
Con la creación de la CNDH en el sexenio de Miguel de la Madrid, Gertz salió del radar político y se resguardó en el ámbito teatral, donde participó en la fundación de la Asociación Nacional de Productores de Teatro e inició un litigio contra Silvia Pinal, a quien acusó de desviar de fondos.
Años después reapareció invitado por Cuauhtémoc Cárdenas como secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal y posteriormente fue nombrado secretario de Seguridad Pública por Vicente Fox. Apenas cuarenta días después de asumir el cargo ocurrió la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán del penal de Puente Grande, uno de los episodios más vergonzosos en la historia del sistema penitenciario mexicano.
Posteriormente, ocupó la rectoría de la Universidad de las Américas Ciudad de México, donde comenzaron diversas controversias patrimoniales. Entre ellas, la adquisición de una residencia en Lomas de Chapultepec como pago por un supuesto adeudo de la institución, inmueble que nunca fue reportado ante la Función Pública.
De acuerdo con la investigación conocida como los Panamá Papers, realizada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), Gertz y su hermano aparecieron vinculados a la empresa Jano Ltd., constituida en un paraíso fiscal.
La periodista Anabel Hernández también documentó la existencia de inversiones y operaciones financieras en el extranjero relacionadas con Operadora Invictus.
Tras la muerte de su hermano Federico, Gertz inició un litigio familiar por el control de diversos bienes y cuentas en paraísos fiscales. Ese conflicto derivó en uno de los episodios más polémicos de su gestión como fiscal, cuando la hija de su cuñada fue encarcelada en medio de un proceso cuya legalidad fue ampliamente cuestionada.
El caso provocó además un enfrentamiento con el entonces consejero jurídico de la presidencia, Julio Scherer Ibarra. Versiones señalan que Gertz buscó que Scherer influyera sobre jueces para frenar amparos promovidos por sus familiares. La negativa terminó rompiendo la relación entre ambos.
El rostro de la Transformación
El caso de Gertz Manero no es único dentro del universo de la 4T:
Manuel Bartlett ha sido objeto de investigaciones periodísticas por la adquisición de múltiples inmuebles; Rocío Nahle ha enfrentado cuestionamientos por propiedades y por los costos y contratos de la refinería de Dos Bocas. Otros funcionarios, gobernadores y familiares de personajes cercanos al poder han sido motivo de señalamientos e investigaciones por sus patrimonios, empresas o estilos de vida.
Sin embargo, Alejandro Gertz termina siendo el retrato más nítido de la transformación, no solo concentró un poder extraordinario, lo usó. Y, mientras construía una trayectoria marcada por polémicas, litigios personales y acusaciones de utilizar las instituciones para resolver asuntos privados, mantuvo bajo reserva la verdadera dimensión de su fortuna.
No sorprende que hoy aparezca rodeado de residencias, vehículos de lujo, joyas, obras de arte y propiedades, ni tampoco representa una excepción dentro del régimen.
Representa, quizá como ningún otro funcionario, el reflejo más fiel de la Cuarta Transformación.
X: @diaz_manuel





